
Ejecutar un movimiento de suelo de calidad es fundamental para garantizar la estabilidad y durabilidad de tu fundación. Esto implica tanto la correcta selección del suelo como un adecuado grado de compactación.
En nuestra empresa, aseguramos que el suelo utilizado cumpla con los requisitos normativos exigidos para la subrasante de tu construcción, garantizando así una base sólida y confiable.
Nuestros servicios incluyen:
Contamos con equipos de última generación y personal capacitado para llevar a cabo estos trabajos con la máxima eficiencia y calidad.

Porqué hacer movimiento de suelo?
Siempre se produce un asentamiento del suelo luego de construida la obra .Si los asentamientos son parejos no generan grandes problemas. Es cuando se producen asentamientos diferenciales que aparecen fisuras en la mampostería.
Los ejemplos más críticos son las arcillas expansivas y los suelos de rellenos compactados en forma inadecuada. Las arcillas expansivas sufren variaciones de volumen ante cambios de su contenido dehumedad. Cuando aumentan su humedad tienden a empujar hacia arriba y ejercen presiones que llegan hasta los 4 kg/cm2. Como las cargas que los muros portantes en viviendas de hasta dos plantas transmiten al suelo están normalmente en el orden de los 2 kg/cm2, el empuje del suelo puede llegar a superarlas, produciendo grietas en los muros si los cimientos no fueron capaces de resistirlas sin deformarse.
Asimismo, cuando disminuye su contenido de humedad, se producen hundimientos que también le producen grietas a los muros.
Las variaciones de humedad obedecen a: agua de lluvia que cae por los desagües del techo, cañerías rotas, etc. En casos de presencia de arcillas expansivas es práctica habitual realizar vereda perimetral de 1 m de ancho en todo el perímetro de la casa.
Los suelos de rellenos poseen baja resistencia y sufren deformaciones superiores a lo habitual. Si no han sido debidamente compactados, las deformaciones no son parejas y se producen grietas en la mampostería.
Todos estos tipos de suelos deben ser retirados y reemplazados por Tosca seleccionada.


Cuando se realiza un relleno de suelo, no alcanza con colocar tierra y compactarla. Es necesario verificar que el terreno haya alcanzado una compactación adecuada, especialmente cuando sobre él se construirán viviendas, pisos, plateas, pavimentos u otras estructuras.
El ensayo Proctor permite determinar cuál es la mejor combinación entre humedad y compactación para lograr la máxima densidad que puede alcanzar un determinado suelo.
En otras palabras, nos permite saber cómo debe compactarse el suelo para que quede firme y estable.
Realizamos:
Es habitual que un proyecto indique que un suelo debe compactarse al 95% Proctor.
Esto significa que, durante el control en obra, la densidad seca alcanzada por el suelo debe ser como mínimo el 95% de la densidad seca máxima determinada previamente mediante el ensayo Proctor.
Por ejemplo, si el ensayo Proctor determina que un suelo puede alcanzar una densidad seca máxima de 2,00 t/m³, para cumplir con un requisito del 95% Proctor deberá alcanzar en obra, como mínimo:
2,00 × 95% = 1,90 t/m³
La forma de verificarlo es mediante ensayos de densidad in situ, que permiten comprobar si la compactación realizada en obra cumple con las especificaciones del proyecto.
No todos los terrenos se comportan de la misma manera. Antes de construir, es especialmente importante conocer las características del suelo cuando se presentan suelos muy blandos, rellenos o suelos con alto contenido de arcilla.
Un suelo muy blando puede tener una baja capacidad de soporte y sufrir asentamientos cuando recibe el peso de una construcción. En estos casos, compactar no siempre es suficiente: puede ser necesario evaluar el espesor y las características del suelo y determinar qué solución corresponde.
Por otro lado, algunas arcillas expansivas pueden cambiar significativamente de volumen cuando absorben o pierden agua. Estos movimientos pueden generar levantamientos, asentamientos diferenciales y fisuras en las construcciones.
Por eso, en terrenos con estas características es fundamental realizar los controles y ensayos de suelo adecuados antes de definir la solución de fundación o ejecutar rellenos.
El objetivo no es solamente verificar si el suelo está bien compactado, sino conocer cómo se comportará el terreno frente a las cargas y a los cambios de humedad a lo largo del tiempo.
Una compactación insuficiente puede provocar posteriormente asentamientos, deformaciones, fisuras o movimientos del terreno, especialmente cuando se construye sobre rellenos.
Por eso, el control de compactación permite verificar que el suelo sobre el cual se va a construir tenga las condiciones necesarias antes de avanzar con las siguientes etapas de la obra.

Los suelos pueden clasificarse según diferentes sistemas. Una de las clasificaciones utilizadas en Argentina es la clasificación AASHTO, adoptada en las normas de Vialidad Nacional.
Un suelo A-4 es, en términos generales, un suelo predominantemente limoso, con una cantidad significativa de material fino y una cantidad relativamente pequeña de arcilla.
Que un suelo sea A-4 no significa por sí solo que sea inadecuado para construir. Sin embargo, su comportamiento puede verse afectado por la presencia de agua, por lo que es importante conocer sus características, su capacidad de soporte, su humedad y el grado de compactación alcanzado.
Por eso, cuando se identifica un suelo A-4, los ensayos de laboratorio y los controles en obra permiten determinar si el material es adecuado para el uso previsto y qué condiciones de compactación debe cumplir.
Los requisitos de compactación no son iguales para todos los suelos ni para todas las obras. Dependen del tipo de obra, de la ubicación de la capa dentro del relleno o terraplén y de las especificaciones del proyecto.
Como referencia, las especificaciones de Vialidad Nacional establecen exigencias de compactación que, para determinados usos, pueden requerir alcanzar el 95% de la densidad máxima Proctor en los sectores superiores y valores diferentes en capas más profundas.
Por eso, no alcanza con decir que un terreno está “bien apisonado”. Es necesario medir la densidad alcanzada en obra y compararla con la densidad máxima determinada mediante el ensayo Proctor, verificando el porcentaje exigido por el proyecto y la normativa aplicable.
En suelos A-4, además, resulta especialmente importante controlar la humedad y el drenaje, ya que la presencia de agua puede reducir su estabilidad y modificar su comportamiento.
Nuestro estudio permite determinar las características del suelo, establecer las condiciones adecuadas de compactación y verificar mediante ensayos in situ que la ejecución cumpla con las exigencias correspondientes.
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FASE 1: El objetivo de la “Investigación no intrusiva-Fase I” de un sector que se sospecha contaminado, es identificar pasivos ambientales y potenciales sectores o puntos contaminados que posean el sitio en base a antecedentes y un reconocimiento visual del mismo.
Los trabajos propuestos para el estudio fase 1 sigue los lineamientos de la norma ASTM E15257-05 que tiene como el fin de identificar potenciales puntos o recursos (suelo, aire, agua superficial y subterránea) contaminados.
El modelo incluye la descripción de las zonas de exposición de mayor importancia, identificando para cada una, a la población receptora, tanto humana como biótica. Además, se señala la posibilidad de que los contaminantes hayan migrado de un ambiente a otro y afuera de los límites acordados en el estudio.
FASE 2: Estudios de diagnóstico ambiental y de pasivos ambientales en forma intrusiva. Adquisición de muestras de suelos a diferentes profundidades en forma no disturbada. Construcción y ejecución de freatímetros. Caracterización de contaminantes en suelos y aguas. Cubicación mediante topografía y sondeos de los pasivos. Estudio de Riesgo tipo RBCA. Vías de exposición y identificación de receptores.
FASE 3. Propuesta de remediación y costos de saneamiento de pasivos ambientales hasta alcanzar el valor optimo o tolerable de Riesgo.
OTROS:
Estudios de geomorfología aplicados al riesgo y peligrosidad geológica, aluviones, estabilidad de taludes, erosión y sedimentación. Estudiados a partir de imágenes satelitales multitemporales y de alta resolución y de los relevamientos de campo.
Caracterización topográfica y de la red de drenaje con ortofotografías y modelos de elevación digital con Drones.

La base de un proyecto bien resuelto empieza por entender el terreno
El estudio de suelos —o informe geotécnico— permite conocer en profundidad el comportamiento del terreno donde se va a construir.
A través del análisis de las distintas capas del suelo, determinamos sus características físicas y mecánicas, información clave para definir el sistema de fundación más adecuado para cada proyecto.
En aquellos casos donde el terreno admite más de una solución, brindamos alternativas claras para que, junto con el ingeniero estructural, puedas elegir la opción que mejor optimice seguridad, eficiencia y costo.
¿Vas a construir una casa?
El terreno donde se apoya tu proyecto tiene un impacto directo en su estructura. Los problemas derivados de una fundación mal definida no solo son complejos de resolver, sino también significativamente más costosos una vez iniciada la obra.
Un estudio de suelos permite diseñar la fundación correcta desde el inicio, reduciendo incertidumbre y evitando sobrecostos.
El estudio brinda la siguiente información:
A - Suelos finos cohesivos
En cada una de las muestras extraídas se realiza los ensayos en laboratorio de acuerdo a Normas IRAM y ASTM, para determinar:
En cada sondeo se toma muestras no perturbadas a cada metro de avance con sacamuestras Trezaghi, con pisón de 70 kg y caída de 70 cm. Se realizarán los ensayos de penetración por hinca.
B - Suelos gruesos:
Granulometría y humedad natural.-De cada muestra se realizará una descripción tacto-visual y se clasificará el suelo de acuerdo al sistema unificado definiendo:
C - Informes Geotécnico:
